Se muestran los artículos pertenecientes al tema Reflexiones. Opinion.
La curva diabólica
Un claro ejemplo de lo que otras veces he comentado en mis posts contado de la mano del inigualable Arturo Pérez Reverte. Pulsa aquí
QuE lA vIdA Es sUeÑo Y lOs SuEñOs… SuEñOs SoN
Es curioso cual puede ser el poder de nuestra mente...
…es capaz de empezar a imaginar, de recordar, de inventar cosas en los momentos menos precisos, y atraparnos en un mundo mágico e irreal del que difícilmente podemos escapar…
…Solo en la oscuridad de mi cuarto...hay empieza mi noche, acabo de apagar el ordenador y ya me recorre una sensación de vacío que me impide conciliar el sueño...miro el reloj y ya son casi las 3....
…respiro y me incorporo en la cama, tengo que dejar de darle tantas vueltas a la cabeza...pero es que no puedo, que me pasa???...de que extraño juego soy participe sin haberlo pedido???. No podría explicar con palabras los miles de pensamientos que recorren mi cabeza y mi alma a estas horas, la mente se abre y todo parece posible, repito las palabras que apenas unas horas antes he escuchado y se me acelera el corazón...es acaso lo que creo o mi cabeza me vuelve a jugar una mala pasada???...
…Son las cuatro y sigo buscando respuestas a preguntas que ni yo tengo claras...una noche mas sin poder dormir o estoy soñando despierto, te imagino.... y adivinas???. Comienzo a sonreír jaja.
Ya no miro el reloj, ¡no! Para que, ya no me importa la hora, estoy solo con mis pensamientos y comienzo a verlo claro, se lo que quiero mejor que nunca...pero estaré preparado???.
En ese momento, un sonido familiar llena mi cuarto por momentos...es mi móvil y eres tú...te esperaba…pero es real, o seguiré soñando???
Españolitos en Edimburgo
Hace cosa de una semana, "Españoles En El Mundo" estuvo dedicado a Edimburgo y, aunque no dispongo de mucho tiempo, me gustaría dejar constancia de algunas cosillas.
Vi el programa en Internet, y tal y como me habían advertido, había cosas que no molaban.
Algunos de los que aparecían estuvieron muy correctos, como por ejemplo, un músico que lleva aquí unos años tocando en una orquesta. Se le veía un hombre maduro, con las ideas claras.
Pero aparecieron otros elementos que ofrecieron una idea que considero falsa sobre la vida en Edimburgo. Parecía que Edimburgo es la panacea, trabajar poco y disfrutar mucho. "Vente P’Alemania, Pepe", ¿recuerdan?
Salió una "elementa" que dijo que trabajaba fregando platos, un trabajo que jamás admitiría en España. Para empezar, me parece una falta de respeto a todos los que friegan platos en España. Si no, ¿cómo se cree ella que llegan los platos limpios a la mesa cuando va a un restaurante a meterse alguna pijada entre pecho y espalda? Uno trabaja de lo que pueda, aquí, en España o en Pekín. Que se hartaba de fregar platos, y creo que dijo que durante 15 horas semanales. Yo he llegado a fregar 60 (antes de la crisis).
Otros: Los flamenquitos del final del programa. Ya les vale. Que trabajando 15 horas se puede vivir bien, pagar el alquiler, salir de marcha y viajar. Y una mieeeeeeeeeeeeeeerrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrda como un camello de grande. Por los cojones, vamos. Yo trabajo entre 20 y 25 y a veces, en cuanto surge un imprevisto, las paso putas. Apenas salgo, aun no me he hecho ni un viajecito, y tengo que hacer muuuuuchas cuentas si quiero visitar a la familia. Y deseando trabajar 30 para que la cosa mejore. Y aun así, pagas el alquiler, claro que lo pagas, compartiendo casa con otros cuatro, ¿no te jode?
Hablan de los benefits (ayudas sociales). Es cierto que existen, pero muchos españoles abusan de ellos, los piden sin realmente necesitarlos. Rapiñan lo que puedan, y algunos escoceses están hasta las narices de nosotros, porque ellos se matan a trabajar para pagarle unas vacaciones a los españoles. Nos hemos ganado la fama a pulso, es una puta vergüenza. Yo he visto españoles que, nada más llegar aquí, antes de buscar trabajo ya se estaban informando de que ayuda social podía recibir.
Bueno, ya me he quedao a gusto. Eah.
Patente de Corso, por Arturo Pérez-Reverte
Aquí os dejo el artículo que ayer publicó Arturo Perez-Reverte en XL Semanal.
No tiene desperdicio.
Ahí os dejo un artículo: http://centaurodeldesierto.blogia.com/2009/101101-dias-de-accion-mutante.php
Radio Celeste, por Pedro Perez Linero

LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA
Hace tiempo recibí un correo electrónico que trataba sobre la niñez, sobre esa infancia en cuyo recuerdo tanto nos agrada recrearnos de vez en cuando. Era, por tanto, un texto simpático y lleno de ternura. Daba a entender que éramos felices durante la infancia y que, por lo tanto, ahora que somos adultos deberíamos aprender de ese niño que fuimos para así lograr ser un poco más felices en el presente. Ya saben, la típica reflexión sobre sacar el niño que llevamos dentro y todo eso, cierta a mi entender hasta cierto punto pero que, en ese correo, no sé bien por qué, se me antojó un tanto superficial. Quizás fuera porque me pareció muy edulcorada –por lo general, estos dulces de Internet me empalagan bastante- o porque comprobé una vez más que las personas no recordamos las cosas tal como fueron realmente, sino que las recordamos como nos da la gana.
El caso es que me pregunté: ¿Nadie recuerda ya, por citar sólo un par de ejemplos, al matón que nos hacía la vida imposible en el colegio o al monstruo que habitaba debajo de la cama? En más de una ocasión me he planteado –así, por no pensar en cosas más serias- que los niños no deberían tener patas en sus camas, que éstas tendrían que situarse a ras de suelo para así desterrar al dichoso monstruo. Por esa misma regla de tres también se me ocurre que tendríamos que suprimir los interminables pasillos que conducen al cuarto de baño y rogad a los payasos de porcelana que dejen de dar tan mal rollo, que no se les ocurra guiñar un ojo en plena noche o girar la cabeza mientras el pobre crío intenta inútilmente conciliar el sueño.
En fin, lo único que pretendo decir es que la infancia, además de su lado entrañable -que, por supuesto, no voy a negar-, también posee sus preocupaciones, sus demonios, y que los niños, además de jugar y pasárselo pipa poniéndose de barro hasta las orejas, también lo pasan mal. Pensemos, por ejemplo, cuántos casos hay en los que la infelicidad de un adulto tiene su raíz precisamente en la niñez.
Creo, humildemente, que cada edad nos brinda su propio tesoro, y que en nosotros reside la capacidad para sacarle provecho. Por supuesto, siempre habrá experiencias buenas y malas, experiencias maravillosas y experiencias terribles, pero es que si no fuese así no estaríamos hablando de la vida.
Quizás para mí sea fácil decir todo esto porque apenas tengo treinta y dos años y porque considero que hasta la fecha no me ha ido mal del todo.
Habría que ver, claro está, si pienso igual pasados unos años.
RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

DECISIONES
Paseaba tranquilamente con un amigo por las calles del centro -los paseos deben ser tranquilos, si no, dejan de ser paseos- en busca de un café, mientras hablábamos sobre el futuro a medio plazo. Bueno, en un principio hablaba mi amigo, pues fue él quien sacó el tema de conversación. Yo, por el momento, me limitaba a callar y a escuchar.
Me comentaba mi amigo las diferentes opciones que se le planteaban una vez que hubiese adquirido un nivel "medio que" de Inglés y decidiese abandonar Edimburgo.
Algunas de esas opciones parecían responder a fines más o menos prácticos y sin desentonar con lo que ha sido su currículum vitae hasta la fecha: Ampliar sus estudios, continuar el aprendizaje del Inglés en otro lugar, trabajar..., ya saben, esas cosas.
Otras, en cambio, delataban al soñador, al romántico, al que no renuncia a la posibilidad de llevar a cabo ese tipo de acciones que parecen pertenecer más bien a un mundo paralelo al que nos han inculcado, pero que en realidad conectan más fielmente con los deseos más profundos del individuo, que no entienden de impuestos, hipotecas o ascensos profesionales.
Todas las opciones le parecían atractivas, y le inquietaba el hecho de que elegir una de ellas implicaba renunciar a todas las demás pues, como diría mi madre, no se puede estar en misa y repicando a la vez.
En ese momento se me vinieron a la cabeza, a modo de brevísimo sumario, todas esas personas que, por unas razones u otras, viven privadas de esa capacidad de decisión sobre su futuro, o ésta se les muestra bastante limitada; bien debido a alguna enfermedad o minusvalía, bien porque su itinerario vital está más que programado por terceras personas o por su cultura, bien debido al régimen dictatorial de turno, bien porque pensar en el futuro es pensar en una ficción -pues viven oprimidos por la monstruosidad, terrible, de la guerra y/o el hambre-, etc.
El caso es que mientras pensaba en estas cosas, no dejaba de escuchar a mi amigo, y sus palabras llenas de futuro e incertidumbre. Se le veía inquieto, levemente preocupado, por lo que decidí pasar a la acción y abrir finalmente la boca para, de este modo, transmitirle todo mi apoyo:
- ¡Qué putada La Libertad!- le dije.
- Sí, tío, ¡qué putada!- contestó riendo.
Llegados a este punto, dejamos el futuro a un lado y nos pedimos un café.
...DeSaFiOs, MeTas, PrOyEcToS...

Me gusta nadar en el mar alborotado. Luchar con las olas, demostrarme que puedo más, que mi fuerza es insuperable y puedo llegar más lejos. Avanzo un poco más adentro y me doy cuenta de que realmente no soy nada, la marea juega conmigo y mi vida empieza a correr peligro. Cansado, agotado, sin apenas aire consigo llegar a la orilla y salvar mi valiosa vida. Miro al mar otra vez y con mis ojos, apenas alcanzo a decirle...“espera que me recupere porque dentro de un rato vuelvo a pelear contigo”...
http://centaurodeldesierto.blogia.com/2009/072101-la-tele-de-calidad.php
Un nuevo artículo.
RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

MIS PRIMEROS TRENES
Si alguna frase célebre pronuncié durante mi tierna infancia, fue aquella de "¡Irua, qué de pelotes! ¡El tren se va a pinchar!".
Se trataba de mi primer trayecto en ferrocarril, un breve recorrido entre la desaparecida Estación Plaza de Armas -ahora centro comercial, en Sevilla- y el apeadero de La Rinconada.
Mi madrina, que venía en el tren, aún se ríe cuando lo recuerda, y a mí jamás se me olvidará que ese día aprendí mi primera lección ferroviaria: Los trenes no se pinchan.
Después vinieron más lecciones, y éstas llegarían de la mano de mi padre.
Pasábamos tardes enteras en el apeadero, viendo trenes pasar y caminando por los alrededores.
Fue así como aprendí a mantener el equilibrio sobre una vía muerta o a distinguir un sencillo tren de cercanías de un Talgo o uno de mercancías. También recuerdo trenes cargando grandes cantidades de automóviles, y haber presenciado en ocasiones los cambios de aguja, así como los semáforos, que antes creía reservados sólo a calles y carreteras.
De vez en cuando, si mi padre tenía que ir a Sevilla por algún motivo, la fortuna me sonreía y me llevaba con él.
Entonces los trenes de cercanías no parecían autobuses urbanos, como actualmente, sino que emanaban un cierto toque hogareño.
Eran de color azul con algunas partes en amarillo -"los días azules", decía la publicidad-, y los vagones se hallaban divididos en compartimentos, a modo de pequeñas salas, donde los asientos eran de un escay un tanto rancio y, las ventanas, además de venir provistas de cortinas, se podían abrir -menuda temeridad-.
Los billetes de tren todavía no parecían tickets de compra del Mercadona, sino que se presentaban como gruesas tarjetas amarillas impresas mecánicamente. Me gustaban, me gustaban mucho; de hecho, aún conservo alguno de aquellos billetes.
Pasaron los años. Dejé de coger trenes de la mano de mi padre y empecé a coger mis propios trenes. Comencé a viajar por mi cuenta y a construir mi propio itinerario -o destino, si prefieren llamarlo así-, llegando a estaciones a las que mi padre, por haber pertenecido a una generación más desfavorecida -la que nació y creció en plena postguerra- nunca ha podido llegar.
Otros blogs
Yo soy autor de otro blog y a veces he invitado a visitarlo. Insisto en la palabra "invitar". He puesto mi artículo y luego he puesto el enlace a mi blog. Si sólo ponéis el enlace al artículo de vuestro blog, no me estáis invitando a visitaros sino obligando y no lo veo lógico. Como no creo que lo hagáis con mala fe yo os "invito" a que colguéis el artículo completo aquí, en el pluma y luego deis el enlace para los que quieran profundizar en vuestro trabajo paralelo.
Un saludo de buen rollito a los compis blogueros.
RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

MARCHANDO UNA DE FEISBUK
Me preocupan mis amigos, de verdad, me preocupan bastante. Temo que se me estén volviendo tontos o algo parecido. No sé qué ocurre, pero me da a mí que podría ser contagioso. Verán, les cuento:
Todo empezó del modo en que suelen empezar estas cosas, de una manera inocente. Nadie quería, pero todos caímos.
Hace dos veranos, un reducido grupo de doscientos mil españoles invadió durante un par de meses el hostal donde vivía en Edimburgo. "Ellos tendrán Gibraltar -decían-, pero Edimburgo es nuestra", y así se pasaron el veranito, con la excusa de mejorar el Inglés mientras trabajaban en algún empleo de media jornada para irse de birras la otra media.
El caso es que al final del verano, no sé cómo, cuando quise darme cuenta, me vi formando parte de una de esas redes sociales de Internet -Facebook, en adelante Feisbuk- para así mantener el contacto con ellos y con otros, de diferentes procedencias, que iban pasando por el hostal y con los que uno acababa teniendo cierto apego.
Se fueron sucediendo los meses y, de vez en cuando, recibía un correo en mi cuenta que decía algo así como: "Fulanito de Tal quiere ser tu amigo. ¿Aceptar?". Sólo faltaba que dijera "Venga, tío, ¿le vas a decir que no?" Y yo, sin quererle dar ninguna importancia, pues aceptaba y punto.
Más tarde, dejándome llevar por no sé qué extraña inercia imperativa, yo mismo tomé la iniciativa en más de una ocasión y mostré mi intención de ser amiguito de terceras personas -la verdad es que prefiero la palabra "contacto", pero ese es otro tema-.
Hasta ahí todo bien. De un modo muy superficial -pues sería ingenuo tener otras aspiraciones- podía tener noticias sobre unos y otros, y me alegraba encontrar fotos y saber por donde se encontraban, lo cual compensaba de algún modo mi temor, quizás paranoico, de que alguien sacase temas personales espinosos "en público" o de que algún amigo hijodeputa, que también los hay, cometiese la imprudencia de colgar alguna foto en la que apareciese yo, por ejemplo, haciendo un calvo.
En un principio, por lo tanto, la función del invento parecía clara y sencilla.
¿Cuándo surge, entonces, el problema?
El problema surge cuando, de pronto, me entero de que mi amiga Hermenegilda es una fruta, en concreto un melón, o de que Roberto es la canción "Amo a Laura, pero esperaré hasta el matrimonio", de Los Happiness.
¿Que mi amiga es una fruta? ¿Que mi amigo es una canción? Tampoco le di importancia, me lo tomé como un juego que incluso tenía su gracia, nada más. Pero no quedó ahí la cosa.
Con el tiempo se fueron multiplicando este tipo de intervenciones en Feisbuk, cobrando incluso mayor importancia que los propios mensajes entre usuarios. Preguntas del estilo de "¿Qué personaje de X-Men eres?" se volvieron más que habituales. Gracias a ello, cada vez que me conecto, aprendo algo nuevo sobre mis amigos. ¿Dije antes que Feisbuk es superficial? Lo retiro.
Ahora sé, por ejemplo, que mi amigo Joaquín es miembro del grupo "I love David Hasselhoff like he was my own father" ("Quiero a David Hasselhoff como si fuera mi propio padre").
He sabido también que a Agustina le ha dicho una galleta de la fortuna -una galleta parlante, supongo- que no sea tan impaciente y que exprese sus sentimientos. Y saber que yo, a las galletas, me las como. Si las dejara hablar, a lo mejor me podrían solucionar un par de dudas existenciales de esas que me persiguen desde la infancia, como por ejemplo, por qué puñetas los mosquitos se callan exactamente en el mismo instante en que enciendo la luz para buscarlos.
Fabiola, otra que bien baila, forma parte del grupo "Yo también muerdo las pajitas de los refrescos cuando acabo", y ahora me entero yo de que lo que bebía Fabiola era refresco. Sin comentarios.
Otro, Manolo. Manolo es el no va más. Ha hecho un test de hijoputismo. Sí, como lo leen, de hijoputismo, y le ha salido que es normalito, o sea, que su madre es puta normal.
A Arturo, en otro test -¿quién los diseña?- le ha salido que entre los personajes de Disney, él es Blancanieves. A causa del citado test, Arturo ha abandonado su prometedora carrera como jugador de rugby y ha decidido estudiar Jardín de Infancia, para de este modo rodearse de enanos. Ahora afirma que le entusiasma cantar con los pajaritos cuando pasea por el bosque, al tiempo que nos pide que, por favor, de ahora en adelante le llamemos Arturito.
Y como estos casos que os cuento, muchos más.
Mis amigos, antes personas a las que yo consideraba razonablemente cuerdas y medianamente inteligentes -como mínimo-, ahora se han vuelto canciones de Hombres G, se han vuelto personajes de El Padrino o de El Señor de los Anillos, se han vuelto flores, frutas, se han vuelto días de la semana, meses y estaciones del año...
Mis amigos... ¡Qué demonios! ¡Mis amigos se han vuelto subnormales! Si no, no entiendo lo que les está pasando. Les falta un riego... o dos. O posiblemente ya estuvieran así antes y yo no me he dado cuenta hasta ahora, lo cual tampoco dice mucho a favor de mi propia inteligencia. De hecho, no crean, comienzo a dudar de ella. Y es que, como dije nada más abrir este artículo, temo que sea contagioso. Con tanto pseudotest de personalidad y metáfora feisbukiana, me ha acabado picando la curiosidad, y llevo días dándole vueltas a un tema que no puedo quitarme de la cabeza por más que lo intento. La cuestión es:
¿Y yo?, ¿qué personaje de Shin Chan soy?
http://centaurodeldesierto.blogia.com/2009/070701-canal-sur-tv.php Ahí va otro artículito de centaurodeldesierto...
Patente de corso

Aqui os dejo un enlace al articulo que Arturo Perez-Reverte ha publicado hoy en el suplemento dominical XL Semanal, del diario ABC.
Espero que disfruteis de la lectura.
Nota: La fotografia, aunque la he encontrado a traves de Google, es la misma que aparece en el suplemento.
RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

ESCUELA PÚBLICA
Acabo de leer el artículo "Piscinas de verano" de mi gran amigo Alfonso. En él, a través de sus recuerdos infantiles, concluye en algo sobre lo que le oído hablar cientos de veces: La existencia de clases sociales, "un mal a exterminar".
Inmediatamente he recordado el debate que constantemente surge sobre las diferencias entre escuela publica y privada.
Yo lo tengo claro, me quedo con la escuela pública; y a la privada, que le den.
La simple existencia de estos dos modelos de enseñanza es prueba más que suficiente para demostrar lo que afirma mi amigo Alfonso, y que comparto al cien por cien: La sociedad está dividida en clases, como lo ha estado siempre.
¿Por qué prefiero la escuela pública? Por una sencilla razón. Porque además de las asignaturas que deben contribuir a la formación del bagaje cultural del alumno, la escuela pública proporciona una enseñanza que va más allá, pues se trata de la primera toma de contacto que el niño tiene con la realidad social, a la cual deberá enfrentarse el resto de su vida.
El alumnado de la escuela pública viene a ser, a grosso modo, una muestra representativa de la sociedad del lugar y del momento, pero a escala infantil. Fíjense, por ejemplo, en cómo han aumentado las matriculaciones de niños procedentes de otras culturas debido al aumento, también, de la inmigración. Cada niño aprenderá, o debería aprender, que no todos hemos nacido en igualdad de condiciones, pero que todos debemos ser tratados con el mismo respeto.
En la escuela privada, en cambio, esta diversidad se simplifica. La muestra de alumnos no es representativa de la sociedad, sino que es más homogénea, ya que para acceder a un colegio privado existe una criba económica. Los niños de papá serán compañeros de juego de otros niños de papá, y vivirán dentro de un mundo ficticio en el que se les privará del conocimiento directo y de la interacción con niños procedentes de entornos sociales diferentes al suyo. Dicho de otro modo, estos niños de la escuela privada crecerán en una burbuja que nada tendrá que ver con la realidad del mundo que les rodea. Y esa asignatura, el conocimiento de la realidad social, aunque no se refleje en los boletines de notas, a mí me parece fundamental.
Yo puedo asegurar que, en mi caso personal, a través de la escuela pública aprendí mucho sobre todo esto que estoy comentando, lo cual me ha evitado muchas sorpresas desagradables en la vida adulta.
De pequeño, procediendo de una familia muy humilde con una economia más humilde todavía, ya me codeaba con la hija del director del colegio, con los hijos del director de la sucursal de la Caja de Ahorros, con el hijo de un teniente de alcalde -que llegó a ser alcalde-, con la hija del actual Delegado de Educación de Cádiz, con el hijo de uno que había sido emigrante en Holanda, con otro cuyo padre se buscaba la vida "echando peonás" en el campo, etc. Con todos ellos me llevaba bien, pero siempre fui consciente -del modo en que los chiquillos pueden ser conscientes de algo-, del lugar que cada uno de nosotros ocupaba en la sociedad. Además, mi madre nunca tuvo reparos en recordármelo y, como no quería que me llevase ningun chasco, cada vez que me veía pasar mucho tiempo con algún hijo de empresario -por ejemplo-, me advertía cariñosamente: "Ten cuidado, Pedrín, hijo. Que esos niños, por muy amigos que sean, no son de nuestra clase... Ellos viven de otra manera, están acostumbrados a otras cosas". Muy sabia mi madre al emplear la palabra exacta, "clase". Pero bueno, también debo matizar que, debido a nuestra precaria situación económica, para mi santa madre, de otra clase podía ser cualquiera cuyo padre, simplemente, tuviese trabajo fijo.
Como muestra de lo que cuento, un botón, una pequeña anécdota que, ahora que soy mayor y habiendo transcurrido unos veinticinco años, me estremece cada vez que la recuerdo:
Una mañana, en clase, estábamos dando el tema del tiempo y las periodicidades, y teníamos que decir cosas que tuviesen lugar una vez al día, una vez a la semana, etc.
Bien, jamás se me olvidará el momento en que el maestro preguntó por algo que ocurriera una vez al mes. Pasados unos segundos, y pareciendo que a nadie se le ocurría nada, finalmente una compañera, hija del actual concejal delegado de yo no sé qué, contestó algo así como: "Cobrar el sueldo", a lo que todos asintieron e hicieron algunos comentarios en plan "¡Ahhh..., es verdad!".
Yo, uno de los alumnos más aventajados de la clase, no tenía ni idea de eso, no sabía exactamente de qué demonios estaban hablando. Y una vez que lo comprendí, o que sospeché por donde iban los tiros, me sentí desplazado. Inconscientemente, en mí se estaba forjando una enseñanza profunda e importante. De un modo subyacente estaba aprendiendo que no todos somos iguales, que existen clases, y que éstas están estrechamente vinculadas a la situación económica de cada cual. Ya de pequeño me estaba empezando a enterar de qué iba la pelicula. Y parte de esa enseñanza, por la cual me siento bastante agradecido, se la debo a la escuela pública.
Os dejo ahí un artículo para que visitéis mi blog. En el que os animo a añadir vuestros comentarios...
Los ricos también lloran
Veo en Cuatro el reportaje sobre Leonard Madoff, el tipo que ha estafado y se ha forrado a costa de gran parte de los ricos del mundo. La cara del tipo es serena, tranquila, incluso amable. Considerado hasta hace poco más de un año un auténtico genio de las finanzas, hoy se descubre como el mayor embaucador del mundo. Un tipo que desde su torre de babel urdía en su despacho cuasi en solitario un engaño de altura. Es curioso como gran parte de los forrados del globo, no contentos con sus abultadas cuentas corrientes, se cegaban con los beneficios seguros que prometía Madoff. La visión de este reportaje me muestra que los ricos también lloran, aunque a mí no me perturba lo más mínimo. No me provoca escalofríos, ni me estremezco, ni me solidarizo con la mujer que desde su chalé de varios millones de dólares exclama con voz quebrada que sólo podrá mantener la vivienda un par de años más. No me producen la más mínima empatía los manifestantes que esperan romperle la cara a este timador de alto-standing, tras haber invertido uno de sus tantos millones de dólares en lo que parecía la gallina de los huevos de oro. No me provoca ningún sentimiento cercano a la indignación ante tanta injusticia el ver como los millonarios de Palm Beach venden algunos de sus abalorios en las subastas... Y es que el timo de la estampita elevado a alturas estratosféricas se hizo para los avariciosos, para los sedientos no del verde esperanza, sino del verde de los billetes. En la ciudad sin ley que es el orden financiero, Madoff no fue sino el alumno aventajado cuya codicia le hizo romper el caso. Es culpable, a pesar de su cara de no haber roto un plato, pero no más que todos los que invirtieron en sus fondos. No veo diferencias, soy ajeno al lenguaje y a los sentimientos con que se manejan los picatostes del capital. Algunos me llamarán insensible, quizás los mismos para los que conciben el mundo como si fuera un juego de Monopoly. Los ricos también lloran, pero de manera diferente al común de los mortales. A mí no me engañan, no estoy en el mismo barco que ellos.
RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

EL HOMBRE QUE PARÓ EL MUNDO (MICHAEL JACKSON)
El pasado viernes, en los informativos no se hablaba de otra cosa, y en la radio, así como en los canales musicales de televisión, los temas más emblemáticos de Michael Jackson se sucedían constantemente.
"El hombre que paró el mundo"- pensé. Y es que si en nuestro planeta sólo ocurriesen las cosas que vemos por televisión, el viernes Michael Jackson, con la noticia de su muerte, le puso frenos al mundo, y lo mantuvo en un paréntesis durante, al menos, un día entero.
El viernes no hubo guerra, no hubo bomba el viernes. Los políticos, los banqueros sin techo, los atentados, las pruebas nucleares, los juicios, los asaltos a mano armada, las violaciones, la fiebre... todas estas cosas se tomaron un respiro el viernes, no sucedieron, porque el viernes Michael Jackson le puso freno al planeta, él fue la única noticia.
Con Michael Jackson me ocurre lo mismo que con otros músicos, que sin considerarme seguidor suyo, sin sentir un especial entusiamo por su música, siempre he admitido que se trataba de un pedazo de artista de los pies a la cabeza. Y como melómano que me considero -no es la primera vez ni sera la última que hable sobre Música en Radio Celeste-, siempre he tenido como asignatura pendiente acercarme a su trayectoria, indagar un poco y conocerla mejor. Concretamente, siempre he sentido especial interés hacia sus años de infancia y adolescencia, cuando formaba parte de The Jackson Five junto a cuatro de sus hermanos, ya que lo poco que he escuchado del ellos hasta ahora me parece, sencillamente, de una frescura tal que supone todo un deleite para los oídos.
Mis primeros recuerdos sobre Michael Jackson, supongo que se remontan a 1983, pues son del videoclip de "Thriller". Yo era un crío aún y aquel vídeo, al igual que las películas de terror, me daba miedo, con su cementerio, su niebla y sus zombies removiendo la tierra para salir de las tumbas en plena noche y bailando como jamás lo hicieron en vida.
Y es que la aportación de Michael no se limitó al mundo de la Música, estrictamente hablando, sino que tuvo bastante que ver con la Música entendida como espectáculo.
Como bailarín era magnífico, llegando a popularizar el moonwalk, y el videoclip anteriormente mencionado, fue el primero de una serie que revolucionaría la industria videomusical.
Algunos de sus vídeos eran verdaderos cortometrajes cinematográficos en los que, como sucede con las películas, sus estrenos eran anunciados a bombo y platillo por todos los canales de televisión. Recuerdo especialmente el estreno de "Black or White", con media España pendiente de la tele. Su uso del morphing, efecto especial mediante el cual unas personas se transformaban en otras, incluso con el propio Michael transformándose en pantera, nos dejó boquiabiertos. Este videoclip, junto a la película Terminator 2 -del mismo año, 1991-, supusieron una revolución en el empleo de los efectos especiales mediante dicha técnica que , ahora como entonces, sigue haciendo las delicias de éste que les escribe.
Yo diría, y lo acabo de pensar ahora mismo, sin madurarlo, que Michael Jackson no tuvo una carrera musical, sino que, en cierto modo, tuvo varias. Si visionáramos vídeos a lo largo de toda su trayectoria, desde finales de los sesenta hasta esta década que aún nos ocupa, nos encontraríamos varios cantantes diferentes, con estilos musicales diferentes, registros de voz diferentes e incluso rostros diferentes, aunque esto ultimo es otro tema que, a mí personalmente, me interesa más bien poco. Dicho visionado sería suficiente para comprender que Michael Jackson, el hombre que hace dos días le puso frenos al mundo, el mismo que solía pasear por la Luna cuando bailaba sobre un escenario, era un artista de un talento excepcional, que supo integrar en sus composiciones multitud de géneros musicales, desde el Funk o el R&B hasta el hard rock o la música dance.
Yo he llevado a cabo ese visionado este fin de semana y, habiendo disfrutado de lo lindo -en parte debido también a la nostalgia-, he tenido que lamentar dos cosas: La primera, la desaparición de Michael Jackson, y la segunda, no haber tenido un sombrero...
...Para quitármelo.
¿Sólo negocio?
Buenas a todos. Perdonad la intromisión, que ya sé que está perdonada, pero esto que comentáis del "negocio" de ETA es algo en lo que no estoy de acuerdo. Sí lo estoy en que haya varios sinvergüenzas viviendo del tema, pero esa no es la base del problema ni el sustrato que se haya en el fondo de la cuestión.
ETA, no lo olvidemos, surge en oposición, como oposicíón a la represión franquista, al régimen autoritario de la época. Y surge con el apoyo de muchos de los que ahora afachan la cabeza (PNV, PCE, PSOE...) e incluso ahí documentos por ahí en los que se habla de la delegación en ETA de la lucha antifranquista en Euskadi y se les considera los maquis de esa zona de España.
Tras ello llega esta pseudodemocracia en la que quieren que creamos, y la verdad es que el asesinato por el asesinato deja de tener sentido. Mejor dicho, se comienza a asesinar por asesinar, sin aparato ideológico y de lucha antirepresiva detrás, por lo que deja de tener sentido. A partir de aquí deja de tener sentido esa barbarie de asesinatos. Pero, por favor, que nadie me niegue que el día en el que mandaron a paseo a Carrero Blanco no hubo ni un sólo demócrata español que no brindará con champán. Eso es así nos guste o no. Y en ese punto nos allanaron bastante el camino.
Dicho todo esto, el problema de ETA no es que sea una empresa generadora de beneficios, sino más bien que ha sido una estructura generadora de odios de gran calado: cuando te pasas años educando a tus jóvenes en el odio porque te conviene, es muy complicado convencer después de que no es verdad lo que les decías. Pasaen Irlanda con el IRA auténtico y demás: no es que los que firmaron el acuerdo de paz dejen de estar de acuerdo: es que educaron a tanta gente en el odio, que ahora es imposible que todos dejen aparcado ese odio y por ello hay personas que siguen matando de vez en cuando. Están descontrolados, no hay una estructura política que de la orden, pero sí hay una estructura política que los crío odiando. Y ahora tienen que respoder por ello.
Yo creo que con ETApasa eso. No hay nadie de los históricos que a estas alturas esté de acuerdo con la estrategía armada... pero están sus cachorros a los que también enseñaron. Y cuatro hijodeputas que viven del cuento, claro. Pero, por favor, no simplifiquemos las cosas. Nos hacemos un flaco favor a nosotros mismos.
Referente a ETA
Con permiso de mi hermano, en vez de comentarle su anterior artículo sobre ETA (que es lo que empecé haciendo) voy a poner mi opinión directamente en este post.
Negocio, es la palabra. La viuda de este inspector de policía lo dijo claramente: "nadie se atreve a acabar con este negocio, que es lo que es esto, un negocio". Para ETA en impuestos revolucionarios (y de rebote de los ayuntamientos que dominan con sus brazos políticos "camuflados"). Los partidos en réditos electorales positivos suyos o negativos del contrario y las televisiones y demás medios de comunicación explotando las "primetimes" por el morbo de la noticia (si no lo hay se pone).
No sé si habéis visto la película española “LOBO”, va sobre un infiltrado en ETA y si nos creemos lo que nos cuenta (puede ser así de verdad, porqué no) es muy duro todo el trasfondo político del tema. Os la recomiendo.
RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

CANAL ETA TV
El pasado viernes ETA cometió su último atentado hasta la fecha, acabando con la vida del policía Eduardo Antonio Puelles.
Cada vez que tiene lugar un atentado viene a ocurrir más o menos lo mismo. De hecho, no necesito ver los noticiarios para hacerme una idea de lo que habrán dicho en España pues, desgraciadamente, he visto la película ya demasiadas veces, y siempre es igual.
Supongo que nada más saltar la noticia, el lugar del atentado se habrá petado de periodistas. El reportero de turno no se habrá podido acercar demasiado debido a un cordón policial, pero sí lo suficiente como para lograr, gracias a la destreza del cámara, un buen plano que pueda servir para las conexiones en directo que habrán tenido lugar cada quince minutos para decir lo mismo cada quince minutos.
El presidente del Gobierno o la portavoz o quien sea, habrá dado una rueda de prensa. Habrá dicho que el cerco a ETA se está estrechando, que este atentado ha sido un acto desesperado por parte de la banda terrorista, que a ETA en realidad lo que le quedan son dos telediarios, etcétera, etcétera.
El portavoz de la Oposición, para no ser menos, también habrá ofrecido su propia rueda de prensa y habrá dicho las mismas majaderías, exactamente las mismas. Parece que en España los políticos sólo se ponen de acuerdo cuando ETA acaba de matar a alguien, qué triste.
Se habrán convocado manifestaciones, y posiblemente en alguna de ellas algún familiar de la víctima leerá un manifiesto. También se habrán convocado minutos de silencio en las puertas de los ayuntamientos, y en los telediarios pondrán imágenes de los actos celebrados en las ciudades más emblemáticas, así como imágenes de la localidad donde haya tenido lugar el asesinato.
Ante todo esto tengo que decir, para empezar, que un atentado, ya de por sí, me parece indignante. En un crimen como éste no hay justificación que valga, no la hay y punto, pero además, hay otros aspectos de los que no se suele hablar y que a mí, personalmente, me parece que hacen flaco favor a la lucha antiterrorista.
Desde mi punto de vista, que ETA cometa un atentado no es síntoma de debilidad por parte de la banda terrorista -como afirman los políticos-, es síntoma de fortaleza, qué demonios. Me parece un insulto a la inteligencia de los ciudadanos que el mismo día de un atentado nos digan que la banda está en las últimas. Como diría un colega, "Me ofendería menos si me llamasen hijoputa". Llevo escuchando la misma cantinela sobre la inminente desaparición de ETA desde que tengo uso de razón y, ¿aun pretenden que me la crea? Joder, que acaban de matar a un hombre, ¿es que creen que somos gilipollas y nos chupamos el dedo, o qué?
Otra cosa que me repatea es la cobertura mediática que se le da siempre a estos hechos. Si bien es cierto que los medios de comunicación han contribuido notablemente al rechazo social existente actualmente contra ETA, también contribuyen, a mi entender, a que ETA se haga más fuerte aun.
La palabra "terrorismo" procede de "terror". De hecho, la segunda definición sobre "terrorismo" que aparece en el diccionario de la R. A. E. dice que es una "sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror". Por lo tanto, el objetivo inmediato que se persigue no es sólo matar sino también aterrorizar a los que quedan vivos. Y para aterrorizar a los que quedan vivos éstos deben enterarse de que el atentado ha tenido lugar. Los medios de comunicación, en este aspecto, tienen como efecto colateral el hecho de que suponen una herramienta perfecta a disposición de los asesinos.
Lo que se hace siempre que tiene lugar un atentado es darle cobertura mediática a una banda terrorista. No sólo es que salgan por la tele, es que además se les ofrece las horas punta y las horas sin punta, todas las franjas horarias y en todos los canales. Y para colmo, gratis; un chollo, vamos.
Hace años vi una miniserie de género fantástico en la que los protagonistas acabaron con una bruja utilizando la táctica de ignorarla por completo. El poder de la bruja residía en que necesitaba que los demás supieran que ella estaba ahí y que era peligrosa. Por lo tanto, decidieron hacerla desaparecer pasando de sus llamadas de atención como de la misma mierda. Pues con el caso de ETA ocurre algo parecido, sólo que no nos aplicamos el cuento.
Si en vez de darle tanto bombo, las noticias sobre sus atentados pasasen un poquito más de puntillas, posiblemente otro gallo cantaría.
No quiero decir con ésto que se debería ocultar información a la población, ya que eso sería censura. La población tiene derecho a estar informada, y si hay un atentado, debemos saberlo.
Lo que quiero decir es que se debería dar la noticia, pero siendo breve, conciso y lo más objetivo posible. Nada de repetirla constantemente ni de conectar en directo con el lugar de los hechos, ni de ponerles un micrófono a los ex-compañeros, amigos o familiares de la víctima, ni ninguna de todas esas cosas que son tan habituales. Y por favor, nada de imágenes a cámara lenta con musiquita de violines para cerrar la edición del telediario, que no sería la primera vez.
La noticia habría que darla del mismo modo que se hace con las culturales, lo mismito, o sea, sin darle ningún tratamiento extraordinario. Recordemos que, a fin de cuentas, la importancia de una noticia no reside tanto en el hecho acontecido sino en el tratamiento que de éste se lleva a cabo a través de los medios de comunicación.
Y los políticos deberían dejarse de ruedas de prensa y de convocatorias de manifestaciones, así como de hacerse los duros con frases más propias de una película de Clint Eastwood, que para lo único que sirven es para hacer el ridículo delante de los terroristas. Si acaso podrían emitir un comunicado oficial del Gobierno, que el comunicado fuera más soso que una receta de cocina, y va que chuta.
Aunque lo que comento pueda sonar un poco descabellado -pues estamos demasiado acostumbrados a la sobreinformación-, creo que este tipo de medidas también podría contribuir a la lucha antiterrorista, junto con las ya existentes.
Por mi parte, quizás hubiera sido más constructivo hablar esta semana del Día Mundial de la Música, que es hoy, o de Vicente Ferrer, que también falleció el viernes, dejando un legado basado en la solidaridad y en la erradicación de la pobreza. Quizás hubiera sido más util y más saludable escribir sobre estos temas, pero a veces hay que elegir. Sólo espero que al menos, los de la tele, entre la bomba y la repetición de la bomba, se hayan acordado un poquito de estos otros asuntos y no los hayan eclipsado totalmente.
Un conductor cabreado
¡Esta vez me han tocado los cojones!
Vale que tengamos que aguantar a la guardia civil apostada tras los setos como cazadores de tiro al pichón. Vale que tengamos que aguantar los “80” “60” en escasos 20 metros con el riesgo de que si hay un “cazador” cerca te pillen. Vale que tengamos que aguantar las limitaciones absurdas (100 en recta de autovía ¿es lógico?) Pero que ahora no te dejen pasarte ni 1 km/h del límite es hilarante. Estos personajillos que instauran estas leyes se supone que habrán estudiado ciencias políticas, pero de “ciencias” no tienen ni puta idea. Un principio elemental de cualquier ensayo científico impone que para que el resultado sea válido hay que conocer el margen de error de los aparatos de medición que usemos, ya que por muy precisos que sean, todos tienen un margen de error (que sea más o menos aceptable es otra cosa)
Me imagino que junto a la multa vendrán un certificado de un laboratorio independiente confirmando que el radar utilizado para cazarme tiene un margen de error del 0% y otro de que el velocímetro colocado en su día en el modelo de coche que uso tiene también un 0% de error.
¡A que no hay huevos!
Vamos a ver señores. Yo tengo un G.P.S. que me da mi velocidad calculada por satélite y rara vez coincide con mi velocímetro (marca más). En algunos lugares hay aparatos que te indican a qué velocidad viajamos y tampoco coinciden (marcan menos). Mi mujer pone el regulador a 120 y mi coche a sus parejas, marca menos ¿de cuál me fio? Ya bastante lentas son las limitaciones de nuestras carreteras para ahora tener que ir por debajo de ellas para estar algo más seguros.
Para los que salen a la carretera los fines de semana a lo mejor no les importa mucho porque con un poco de cuidado……. pero…. ¿y los que nos hacemos más de 5000 kilómetros al mes por cuestiones de trabajo? Es mucho más fácil que incluso con cuidado te despistes y te pillen. Y como perdamos todos los puntos ¿de qué viviremos?
Luego está el tema de la recaudación. No se cansan de decirnos que todo va a ir a una cuenta especial que servirá para mejoras de seguridad en las carreteras (o algo así) y que por tanto no es para llenar las arcas del estado. No nos engañemos señores, esas “mejoras” le hubieran correspondido al ministerio de fomento y por tanto al ahorrárselo, sí estamos llenando las arcas del estado.
Bueno os dejo que hoy tengo un largo camino por delante y no puedo pasar de 90
Ésto mismo y más en mi blog.
RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

HUELGA DE METRO EN LONDRES
Esta semana he tenido que pasar un par de días en Londres, y cual no fue mi sorpresa cuando me enteré, una vez allí, de que había sido convocada una huelga de metro exactamente para esos días; el metro, que desplaza a tres millones de personas diariamente. Menos mal que no la convocaron para un día antes, si no, aun no sé dónde hubiera pasado la primera noche, la noche del lunes.
El caso es que la huelga comenzó el martes a las 19:00 -las siete de la tarde, vamos-.
Bien, la experiencia es para vivirla.
Podría hablaros de cómo necesité tres horas en autobuses urbanos para hacer un recorrido que normalmente dichos autobuses llevan a cabo en hora y media. Toda una prueba para la paciencia de cualquier persona, sobre todo si debes coger un avión que no espera. Los autobuses iban pisando huevos, el centro de la cuidad era un caos.
No obstante, me apetece más contaros un pequeño episodio, referente a un recorrido en metro que hice la tarde del martes, cuando apenas faltaba una hora y media para que el paro diese comienzo.
Más que una huelga, a esa hora tuve la impresión de que se hubiese decretado toque de queda.
La gente iba como loca hacia las paradas de metro que, lógicamente, se colapsaron. Nadie quería que el temita le cogiese en la calle, sin estar "a salvo", cerca de su casa; "Tonto el ulti", que sería el lema.
Además, para muchos era la hora de dar de mano, y como me encontraba en la zona financiera, me vi repentinamente rodeado de chupatintas bien trajeados, aunque no faltaba tampoco algún que otro hortera para que aquello no dejase de ser Londres, por supuesto. Estábamos allí, todos apretaditos en el túnel, con una calor del carajo, y sin podernos mover mucho o casi nada, mientras una voz procedente de los altavoces insistía en pedir disculpas debido a las molestias ocasionadas; y es que en este país son muy educados, no faltan los buenos modales ni cuando le dan a uno por el culo, da gusto -lo de los buenos modales, quiero decir, no lo otro-.
Pasados unos minutos, por suerte menos de los que esperaba que podría haber durado aquello, pude por fin acceder a los andenes. Pero eso no fue todo, aun quedaba pendiente un segundo reto: ¿Quién es ahora el guapo que se sube a un vagón? De nuevo el lema: "Tonto el ulti".
Una vez en el andén, a pesar de encontrarme cerca de la vía, acceder al metro no era tarea fácil. En apenas un minuto llegó uno, petado como una lata de sardinas. Al abrirse las puertas, parece ser que casi nadie tenía interés en apearse allí, en la parada de Bank; o eso o que no podían bajarse, enganchados como estaban los unos a los otros. Sólo unos cuantos "afortunados" procedían a ocupar los escasos huecos disponibles como si fuesen fichas de tetris, y pasados unos segundos... a huir, la lata de sardinas salía zumbando.
Afortunadamente no tardaba en llegar otra lata. La multitud -pues éramos más de tres- estaba tan pegada a la vía que aun no me explico cómo no se llevaron a nadie por delante. Total, que a la cuarta vino la vencida, al menos para mí.
Tenía aun medio cuerpo fuera del vagon, intentando averiguar si podría entrar entero o si tendría que hacer el trayecto en dos viajes cuando, de pronto, la misma voz que pedía disculpas por los altavoces -la misma voz o la voz de su prima- dijo aquello de: "Tengan cuidado con la puerta". ¡Joder que si debía tener cuidado! Me las vi cerrándose a toda hostia, y yo aun por entrar del todo y sin posibilidad de retroceder. No tuve más remedio que dar un empujón hacia dentro como buenamente pude. Logré entrar, sí, con las puertas rozándome las posaderas -o sea, el culo-, pero entré, convirtiéndome así en sardina, en ficha de tetris o en ensayo de londinense novato, vayan ustedes a saber.
Una vez dentro, había junto a mí un hombre con turbante que se las había visto y deseado al igual que yo. Por unos momentos aquel desconocido y servidor habíamos compartido un mismo destino -qué profundo-: Hacer el gilipollas en el metro de Londres. El pobrecito iba todo encorvado amoldándose a la forma del vagón -dudo mucho que él fuese así de curvo en condiciones normales-, pero es que yo iba igual. Delante de mí, otro hombre, aparentemente más joven que el anterior, muy moreno, vestido de negro y con paraguas, me sonrió como diciendo "¡Vaya película!", a lo que yo, ahora que lo pienso, con otra sonrisa levemente diferente para así modificar el contenido del mensaje, en un acceso de pedantería le debería haber contestado: "No se confunda, señor, para la película faltan, al menos, tres elementos imprescindibles: Un hombre misterioso con un maletín igual de misterioso y que se cree que todo el mundo sospecha de él porque en realidad el tipo no es más que un mierdecilla, una mujer presa de un ataque de histeria a la que se le quitan las tonterías con una bofetada, y por supuesto, el elemento estrella: La mujer embarazada, siempre tiene que haber una mujer embarazada. Ah, bueno, y tampoco estaría nada mal un poli de incógnito con la mision de trincar al mierdecilla del maletín" Lo sé, con esto de la película se me ha ido un poco la pinza, pero no pienso borrarlo, es lo que hay.
Llegados a ese punto de complicidad -es lo que tiene rozarse con extraños- mis preocupaciones se redujeron en ese momento a sólo una: Que a ningún hijoputa le diera por peerse. Puede parecer vulgar, pero admito que lo pensé. En situaciones así la mente se centra en todo lo relacionado con la supervivencia, y la contaminación del poco oxígeno disponible era un asunto muy serio.
El viaje, afortunadamente para mí, apenas duró unos minutos. En Liverpool Street había quedado con Cecilia, que llegó más o menos al mismo tiempo que yo. Y aunque el plan inicial era asistir a un concierto que iba a tener lugar en una tienda de discos, debido a la suspension de éste acabamos en Café 1001, un local muy apacible y en el que se suelen organizar actividades culturales de diferente índole. Allí, tranquilamente y sentados en un sofá, pasamos la tarde entre café, cerveza, y hablando de nuestras cosas.
Sin duda, esto último fue lo mejor de mi fugaz visita a Londres.
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RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

BAJAS POR DEPRESIÓN (y 2)
El pasado domingo, quedó pendiente hablar del papel que juega la empresa cuando uno de sus empleados se da de baja por depresión. Vamos, pues, a ello.
A los ojos de la empresa -y, tristemente, incluso de los compañeros de trabajo- un empleado dado de baja por depresión es siempre un empleado sospechoso, y se sabe que la baja va para rato.
A la empresa, que carece por completo de escrúpulos y que ve en juego sus intereses económicos, una baja por depresión le jode, le jode, y mucho.
A partir de los quince días de baja, el enfermo pasa por un médico de la mutua de la empresa, que lleva a cabo revisiones. Y digo yo, ¿el paciente no tiene ya su propio médico?, ¿qué falta le hacen estas revisiones?
Está claro, no hay que ser un lince para darse cuenta. El empleado es sospechoso de estar fingiendo, y como tal sospechoso, en realidad es sometido a "inspecciones", aunque se pretenda maquillar y lo llamen "revisión".
El médico de la mutua, ejercerá en estos casos de inspector más que de médico, buscando el fraude si lo hubiere, y considerando al enfermo apto para el trabajo lo antes posible, ya que también están en juego los intereses (por supuesto, económicos) de la mutua. Y es que la mutua es otra empresa, por si no habían reparado en el detalle.
Mientras tanto, en medio de todo este baile de intereses económicos, nos olvidamos de que hay un serio problema de salud, un ser humano sufriendo una depresión, lo cual no es moco de pavo.
No quiero pecar de inocente y admitiré que también es cierto que el engaño existe, y que muchos trabajadores fingen sufrir depresión para conseguir una baja, sobre todo teniendo en cuenta que pertenecemos a un país, España, en el que la picaresca está tan asumida, que culturalmente se considera tonto a quien no comete fraude.
Pero si prestamos mínimamente un poco de atención a estos casos, encontraremos que la mayoría de las veces el trabajador no recurre a esta medida por vocación, sino que lo hace como un medio para vengarse de su jefe, que le ha estado puteando a base de bien.
¿Se justifica, entonces, el fraude? No, por la sencilla razón de que estos vengadores, además de joder a su jefe (si es que lo consiguen), joden a los que realmente sufren depresión, pues han dado lugar a un recrudecimiento en las medidas de detección del posible fraude, lo cual no beneficia en absoluto al enfermo. Es más, hay personas que, cayendo en una depresión real, no se atreven a darse de baja y se lo piensan dos veces antes de obtenerla, pues temen las presiones que se avecinan, y dado su estado no les apetece lo más mínimo una situación conflictiva de ese tipo.
El caso es que es habitual que esta película acabe en despido improcedente.
El empleado denuncia a la empresa, esta paga una indemnización y se quita por fin al muerto de encima, después de haberle obsequiado con un generoso surtido de disgustos, tensiones y preocupaciones, así como poniendo en tela de juicio su honestidad al tratarle siempre bajo sospecha. Todo esto, basta con dos dedos de frente para saberlo, no favorece para nada la recuperación de un enfermo que lo último que necesita es precisamente que le compliquen la vida. Es como si yo, permítanme el ejemplo, me encontrase de baja por un problema testicular y la empresa pretendiera obligarme a acelerar mi recuperación golpeándome en los huevos con un bate de béisbol. Además de doloroso, sería absurdo, ¿no creen?
RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

BAJAS POR DEPRESIÓN (1)
Soy partidario de la brevedad en los artículos de opinión, ser conciso e ir al grano de lo que se quiere comentar. Pero hay ciertos asuntos en los que, debido a los diferentes elementos que se ven implicados, es conveniente extenderse un poco más.
Es por eso que al tema de las bajas por depresión, que me interesa bastante porque no deja de sorprenderme lo cutres que podemos llegar a ser, he dedicido tratarlo en dos entregas.
Aclarado este punto, empezaré diciendo que la depresión es un trastorno mental que, en algún momento de la vida, puede acabar afectando a más del 10% de la población.
Incapacita a quien la padece, ya que el depresivo pierde el interés y el entusiasmo por todo, o casi todo. Sufre lo inimaginable y, en casos extremos, la depresión puede acabar en suicidio, o dicho de otro modo, en muerte. Parece ser, por tanto, que estamos ante un tema muy serio con el que no deberíamos jugar.
¿Qué ocurre, entonces, en España, cuando un trabajador cae en depresión?
Pues bien, va al médico -de la Seguridad Social, se entiende- y éste le receta unos antidepresivos -por ejemplo, fluoxetina; conocida popularmente por la denominación comercial Prozac-, al tiempo que le aconseja que se distraiga, y le da de baja laboral.
Pero detengámonos un momento en este punto, el tratamiento.
En España aún existe un enfoque jerárquico entre dos disciplinas que en mi opinión deberían ser tratadas, paralela o conjuntamente, al mismo nivel. Hablo de la Psiquiatría y la Psicología. Aún se da prioridad a los psiquiatras sobre los psicólogos, al menos en los casos que yo he conocido, no puedo hablar de los demás.
Tengo constancia de más de un paciente que ha solicitado a su médico ser tratado por un psicólogo, y el médico, estando completamente de acuerdo en que, efectivamente, eso sería lo más apropiado para su caso, le ha dicho: "Lo siento, pero eso no puedo decidirlo yo. Lo único que puedo hacer es enviarle a un psiquiatra, y si el lo cree oportuno, entonces le remitiría a un psicólogo".
La filosofía que subyace aquí, a mi entender, es que si la depresión se puede arreglar con fármacos, pues mejor. Es más rápido, más económico, y el paciente puede regresar al tajo antes, lo cual beneficia tanto a la empresa -a la que prestaremos especial atención la próxima semana- como al propio Estado. Pero, ¿beneficia al enfermo?
No voy a negar la eficacia de los antidepresivos. Al contrario, cumplen su cometido. Pero en multitud de ocasiones, una vez concluido el tratamiento farmacológico, sólo es cuestión de tiempo que surja una recaída, un nuevo episodio depresivo que, por lo general, tiende a ser más grave que el anterior, dada la frustración que supone caer nuevamente en depresión.
Y es que, en el afán por lograr una recuperación lo más inmediata posible, que permita el regreso al puesto de trabajo (=producción), nos hemos olvidado de que no estamos hablando de máquinas industriales que se arreglan con un "parche" y ala, a seguir funcionando. Estamos hablando de personas, personas con problemas pendientes de resolución que han sido totalmente dados de lado, y que en muchas ocasiones son los desencadenantes de un episodio depresivo.
Un fármaco puede ayudar a un paciente a sentirse mejor, pero no le orienta, no le enseña a enfrentarse a la vida de un modo más saludable, no le ayuda a resolver esos conflictos que le han empujado a la depresión. Superar dichos conflictos -baja autoestima, sentimientos de culpabilidad, no aceptación de la pérdida de un ser querido, etc.- es una tarea que el paciente debe asumir como propia, siendo ideal la orientación y el seguimiento, claro está, de un buen psicólogo; un psicólogo que, al menos al inicio de la terapia, le pueda atender semanalmente, y no una vez al mes, como es habitual en nuestra Seguridad Social, si es que dicha atención acaba teniendo lugar.
RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

MESAS ELECTORALES
A raíz de haber sido convocado para formar parte de una mesa electoral el próximo día 7 (cita a la que no puedo acudir por residir actualmente en Escocia), he estado bicheando un poco por Internet y me he encontrado, entre otras cosas, con el interesante caso de Francisco J. Cuevas, un anarquista jerezano que en 2004, viéndose obligado a formar parte de una mesa electoral, se presentó a ella con una camiseta en la que rezaba el siguiente texto: "En democracia; estoy aquí en contra de mi voluntad y bajo amenaza de ir a la cárcel. CNT". Francisco fue detenido y juzgado por ello. Yo he recibido exactamente la misma amenaza. Si la Junta Electoral desestimara mi justificación para no participar, estoy expuesto a multa, que de no ser pagada, parece ser que me llevaría al talego durante un mes, por niño malo y desobediente, cuando la realidad es que no puedo y no hay más cera que la que arde. El caso es que tres años más tarde, en 2007, Francisco fue convocado nuevamente. En esa ocasión se declaró objetor de conciencia, objeción que fue rechazada. Y algunos de ustedes se preguntarán, ¿objetor de conciencia? Pues sí, objetor de conciencia. Obligar a un anarquista a formar parte de una mesa electoral atenta contra sus principios; es como si a un católico convencido de los dictados de la Iglesia le obligan a distribuir condones en el tercer mundo, le duele sólo con pensarlo. Me gustaría que se hiciesen una idea de lo que el temita suponía para él, para Francisco. No les pido que compartan su opinión (eso es cosa de cada cual), sino sólamente que lleven a cabo un pequeño ejercicio de empatía. Al tratarse de un anarquista, votar en unas elecciones va en contra de sus principios pues, según su ideología, está en desacuerdo con el sistema electoral. Por lo tanto, lo coherente, desde su punto de vista, es no participar en ellas. Si rechaza la sóla idea de acudir a las urnas, imagínense lo que puede suponer que, además, le obliguen a formar parte de una mesa electoral, o sea, a formar parte activamente del sistema con el que no comulga y contra el que además, lucha desde su posición ideológica. Con todo esto quiero llegar a dos cuestiones. La primera es que al Estado, con tal de mantener su tinglado en pie, le importa más bien poco o nada los principios ideológicos de las personas, es totalmente ajeno a sus sentimientos. Para mantener ese modelo al que denominan cínicamente "democrático", se recurre a la represión. Es lo que han hecho siempre todos los sistemas políticos, fuesen del color que fuesen, pero a mi entender, en el caso de la democracia, esta práctica resulta más grave aun. Si a mí me obligan a hacer algo en contra de mi voluntad durante un régimen fulanista, lo puedo entender (que no justificar) porque, al fin y al cabo, estos regímenes son así y no es ningún secreto para nadie. En ellos no hay hipocresía, los cojones del General Fulano sobre la mesa pesan, eso es lo que hay, todo el mundo sabe a qué atenerse y punto en boca. Ahora bien, que a un ciudadano le obliguen a algo que va en contra de sus ideas, bajo amenaza de cárcel, dentro de un sistema democrático que se vanagloria de respetar las diferentes ideologías, me parece, además de una clara muestra de despotismo, una falta de vergüenza descomunal que atenta contra los principios, no sólo del individuo, sino de la propia democracia. La democracia se traiciona a sí misma, muere, se autodesintegra, se suicida con este tipo de leyes represoras. La segunda cuestión es por qué el Estado ha tenido que llegar a tomar estas medidas. Desde mi punto de vista, es sencillamente porque el Estado da por hecho que la población es políticamente irresponsable. Es consciente de que los ciudadanos ya no creen en el sistema electoral y que cada vez pasan más de él, siendo creciente la tendencia a evitar la participación, bien por motivos ideológicos, bien por pereza (lo que abunda bastante en nuestro país), o bien porque la gente ya esta harta de los políticos, que se han ganado a pulso el hastío de la ciudadanía a base de mentiras, corrupción y manipulaciones de todo tipo. La gente está más que cansada de que los políticos discutan acaloradamente por gilipolleces mientras la casa sigue por barrer, y las verdaderas necesidades de la población por cubrir. Si los ciudadanos en general nos identificáramos con el sistema, si tuviéramos fe en él y realmente lo consideráramos un patrimonio digno de nuestra involucración, no sería necesario recurrir a las amenazas como si fuéramos unos críos, ya que los voluntarios saldrían de debajo de las piedras. Lo triste es que, a pesar del progresivo crecimiento de la apatía general hacia el sistema electoral, el Estado no se plantea medidas que lo mejoren, que lo hagan más transparente y justo para así recuperar el entusiasmo de una población a fecha de hoy desencantada, sino que recurre a lo más directo y fácil, o sea, a medidas más propias de una dictadura. Siempre es más fácil extorsionar que hacer autocrítica e intentar mejorar. Por lo tanto, no me extrañaría nada que si las cosas siguiesen el curso que han tomado, el día que los mandamases viesen que ya no vota ni el que inventó la urna, impusiesen también el voto obligatorio, como tristemente ya sucede en otros países. Ahora, eso sí, lo harían por nuestro bien, por el bien de la democracia y por nuestra libertad. Esta se haría más fuerte, y la mentira en la cual vivimos, también. Pinchar aquí para acceder a los demás artículos de Radio Celeste
RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

ANTONIO VEGA (In Memóriam)
El pasado martes falleció Antonio Vega, uno de los mayores exponentes del panorama musical español de los últimos treinta años, tanto en su etapa con Nacha Pop (1980-1988), como en su carrera en solitario (desde 1991).
Dicen -lo dicen los médicos, que de esto saben un montón- que ha muerto a causa de un cáncer pulmonar.
Que se tratase de un cáncer, un infarto de miocardio o una dolencia de nombre impronunciable, para mí, no se lo tomen a mal, es lo de menos.
Parece ser que para morir necesitamos un diagnóstico médico. Nadie nos deja escaquearnos de este mundo porque sí, sin más, sin ofrecerle antes a los doctores la oportunidad de una explicación, una excusa que puedan transmitir a los demás sobre por qué nos hemos ido.
Pero en el caso de Antonio Vega, quizás seríamos más precisos si nos remitiéramos a un diagnóstico poético (sí, sí, he dicho poético): Antonio Vega ha muerto de sí mismo, y llevaba años muriéndose. Sólo era cuestión de acordar una fecha para hacerlo oficial, y esa fecha fue el pasado 12 de Mayo, como podía haber sido otra cualquiera.
Padecer de uno mismo es una afección muy común entre poetas, y es que a nadie se le escapa que Antonio Vega, aunque pase a la posteridad como músico, era, ante todo, un poeta -de los de verdad, quiero decir-.
Sus colegas de profesión se referían a él como "Ese Chico Triste y Solitario", incluso titularon así un disco tributo en su honor.
Antonio Vega era un hombre introvertido, de una gran sensibilidad, y supongo -pues no le conocí- que de pocas palabras. A través de su música - y sobre todo, de sus letras- encontró el vehículo ideal para exteriorizar, de algún modo, parte de su mundo interior, al que le concedió la palabra dotando a sus composiciones de un carácter intimista alejado de la superficialidad, a veces frívola, que impregna buena parte de la música Pop.
Por eso Antonio Vega gusta tanto y a tantos. Sus letras dejan las puertas abiertas a la interpretación de cada uno, por lo que cualquiera puede fácilmente hacerlas suyas y sentirse identificado con ellas.
Recuerdo la primera vez que supe de él, o que al menos fui consciente de su existencia.
Fue durante la primera mitad de los noventa, cuando vi el videoclip de "El Sitio de mi Recreo". Caí fulminado víctima de un flechazo, comprendí enseguida que me encontraba ante un gran compositor que era capaz de impregnar la música de poesía.
Aquellas imágenes, tipo vídeo casero, del jardín -quizás para acentuar la sencillez de la composición, que no simplicidad-, me evocó la idea de "el jardín secreto", quizás porque había algo de eso, de ese pequeño espacio íntimo en el que uno deja de ser con los demás para ser sencillamente uno mismo y con uno mismo. Esa canción, mágica, me ha acompañado desde entonces y me acompañará siempre, y nunca ha perdido un ápice de la emoción que sentí la primera vez que la escuché.
Una vez tuve la oportunidad -oportunidad que, por supuesto, no vacilé en aprovechar- de asistir a uno de sus conciertos. Fue en verano de 2005, en Los Viveros de Valencia. Cual no fue mi sorpresa cuando, al verle salir al escenario, comprobé lo que ya sabía: Antonio Vega estaba envejeciendo a paso galopante, y ante mí se presentaba como un anciano de solo 47 años de edad. Fue tan impactante, tan triste..., pero en seguida cogió la guitarra y se puso a tocar, como diciendo que si algún día había que morir, tendría que ser con las botas puestas, como de hecho así ha sido. Ofreció un magnífico concierto, que espero conservar en la memoria lo mejor posible.
El pasado martes nos dejó un virtuoso de la sencillez, un músico, un poeta, un maldito que lidió con la Muerte hasta que la Muerte le dijo aquí estoy yo.
Y se fue, dejándonos su obra, un puñado de canciones que son mucho más que eso. Son fragmentos, destellos, reflejos de un hombre que se llamaba Antonio Vega, y a quien hoy he querido dedicarle este pequeño homenaje.
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RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

HOGAR, DULCE HOGAR A María Rodríguez
Una ciudad se abandona en el tiempo que tarda un avión en despegar. Pero el corazón, que no entiende de revoluciones tecnológicas, camina a pie, como los primeros nómadas. Vuelves a tu tierra pero, paradójicamente, aún no has llegado. Mientras tus familiares y viejos amigos te dan la bienvenida con los brazos abiertos y unas sonrisas que abarcan de oreja a oreja, tú aún no has terminado de despedirte de los que acabas de dejar. La despedida no es una situación, no se queda en un abrazo y un "Cuídate mucho", sino que es un proceso, un proceso interior. El corazón nos va construyendo hogares allá donde vamos, y lo que es más hermoso, el corazón nos va construyendo hogares en las personas que vamos encontrando en el camino y que hacen parte del camino con nosotros, aquellas a las que llegamos a querer especialmente. Y es que la Poesía -gran invento- existe, forma parte de nuestras vidas. La Poesía es un hecho y, entendida en su sentido más amplio, trasciende el diccionario, nos lleva a enriquecer la Lengua y a enriquecernos a nosotros mismos que, al fin y al cabo, somos quienes la empleamos. La Poesía nos hace comprender que el hogar puede no ser una dirección con su correspondiente código postal, sino un nombre con su apellido (o sus apellidos). Insisto, la palabra "hogar" es hermosa, puede ir directamente asociada al cariño que procesamos hacia otras personas. Y, ¿por qué limitarnos a otras personas? ¿Por qué no ir más allá? O mejor dicho, ¿por qué no ir más acá, al que en realidad debería ser nuestro punto de partida? Me explico: ¿Qué hay del amor a nosotros mismos? No estoy hablando, por supuesto, de la masturbación en solitario -otro gran invento-, sino de la autoestima, la piedra angular que nos permite amar a otros de un modo saludable y exento de posesiones. Por lo tanto, no estaría nada mal considerar que el primero de los hogares debería ser uno mismo. De este modo, vayamos donde vayamos, nuestro hogar irá siempre con nosotros. Nos sentiremos más seguros en vez de indefensos y, esa fortaleza, esa confianza en nuestras propias capacidades, nos permitirá afrontar mejor todo lo que se avecine, ya que a fin de cuentas, se dice que la vida son dos días.
RADIO CELESTE, por Pedro Pérez Linero

FUNDACIÓN SAVE THE BANKS (Salvemos a los bancos) Una de mis asignaturas pendientes, y que me da a mí que seguirá pendiente durante algún tiempo, es la Economía. Quizás porque me he criado en una familia humilde y carente de ambiciones económicas, ese mundo siempre me ha parecido de otro mundo, de otro planeta, y me ha causado cierto vértigo. Cuando me hablan de Bolsa en las noticias, no me entero mejor que cuando dos escoceses conversan entre sí, que ya es decir. Por eso no me atrevo a analizar la recesión actual. Me causa mucho respeto. No me atrevería a decir, por ejemplo, qué medidas serían las más apropiadas para superarla. Por lo tanto, como no sé, me callo y dejo que lo hagan otros. Pero ser un ignorante en materia económica no me convierte en tonto, y afortunadamente, sí puedo afirmar, sin cortarme un pelo, que tonto, lo que se dice tonto, no soy. Lo que voy a decir a continuación no es nuevo ni original, no les voy a aportar en absoluto un novedoso punto de vista sobre el tema. Al contrario, seguramente lo habrán dicho o pensado muchos de ustedes; de hecho, no se trata más que de una opinión muy extendida, que algunos amigos y yo hemos compartido en conversaciones recientes. Una crisis económica de esta envergadura no es una catástrofe que haya caído del cielo. No es un terremoto, no es una erupción volcánica en la que no se pueden buscar culpables. Una crisis económica como esta que nos ocupa, es consecuencia directa de unas acciones humanas -ya se sabe, causa y efecto-, permitida por el sistema capitalista actual. Pero dicho así suena muy ambiguo, por lo que lo diré de otro modo, verán qué bien nos entendemos todos ahora y qué a gustito nos quedamos: Esta crisis es consecuencia directa de las malas acciones de cuatro hijos de puta que, abusando todo lo que han querido, se han forrado sin importarle lo más mínimo las consecuencias ni a quienes se llevaran por delante. Lo que más me jode de todo esto, es que la gente de a pie coincidíamos hace mucho tiempo en que se veía venir. Lo sabíamos y lo decíamos, que tanto abuso no era normal, que antes o después la cosa iba a reventar por algún lado, que no hay burbuja que no explote, y que, como siempre, los damnificados serían los más pobres. Es lo que ocurre con las catástrofes, llámense terremoto, inundación o recesión, que los primeros en caer son los económicamente más débiles. Pero en esta ocasión nos equivocamos, pues parece ser que no son los pobres los que necesitan ser rescatados primero. Hay más de cuatro millones de parados en España, pero resulta que en esta catástrofe las víctimas que precisan de la ayuda más urgente no son ellos, son los bancos. Primero ocasionan la crisis poniendo en apuros económicos a la población, que las pasaba putas para llegar a fin de mes con las dichosas hipotecas (soga al cuello), y ahora me vienen con que deben ser rescatados porque, según cuentan, son los únicos que pueden reactivar la economía. Y digo yo, si necesitan dinero, que lo inventen, que eso se les da muy bien. Lo que decía antes, que nos toman por tontos, del mismo modo que ya lo hicieron hace un año al afirmar que no había crisis, cuando todo el mundo sabía que sí. Y ahora nos toman nuevamente el pelo pretendiendo que nos creamos que los verdugos son las víctimas. Para colmo, a pesar de la que esta cayendo, no he visto en los círculos oficiales absolutamente a nadie cuestionarse seriamente el sistema capitalista. Lo más radical que han propuesto los presidentes de los diferentes gobiernos ha sido eso que tan finamente han llamado "refundar el Capitalismo", y que aún no me he enterado de qué va, ni falta que me hace, pues ya los veo venir (¡qué asco me dan!). Es lo que siempre ha hecho el Capitalismo, adaptarse a los tiempos con leves modificaciones que lo hacen parecer más humano, a la vez que se hace más eterno. Pero ya sabemos lo que viene después. El Capitalismo siempre será Capitalismo del mismo modo que la mierda siempre será mierda, por mucho perfume que se le eche. En fin, que en cuanto pase la tormenta, estos señores piensan seguir haciendo de las suyas. Volverán a la carga, y aquí no habrá pasado nada.
Sigo...

…y sigo…sigo escribiendo, sigo observando, sigo aprendiendo, sigo tolerando, sigo respirando, sigo llorando, sigo riendo, sigo cerrando los ojos, sigo temblando, sigo soñando, sigo imaginando, sigo sintiendo, sigo... sigo viviendo....quizás me rescates algún día…pero mientras siga, todo ira bien…
Terry
Leyenda personal (por Paulo Coelho)

Os dejo un artículo del XL semanal que me ha parecido curioso.
Desafiando al maestro.
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EsTaS y No EsTaS

En nuestras manos esta el poder del cambio. Estas y no estas, y vuelven a repetirse las escenas…1...2...3...todo parece estar prohibido…4…5...y no se puede tocar. Vuelvo a pedirte lo mismo, pero tú, no sabes darme excusas ni de decirme la verdad…hemos nacido para caer, si, y que? para quejarnos, si, y que? para reír , para llorar, si, y que…desfallecer…y no volver a caer sin llegar a más. Desfallecer, voy a dejar de ser intentando parecer…
... Te EsPeRaBa...

¿Qué pasó contigo y con tu victoria reciente?…eran las 5, y algunos ciegos sin nombres te buscaban…y no me llamaste…y quizás haya sido un descuido por mi parte esperar que lo hicieras…ya se que el móvil no es tu fuerte y a mi se me hace a poco, siempre esta esa urgencia de que no se puede hablar mucho…como si ninguno de los dos se atreviera a cruzar la orilla (quizás nos quedo el miedo a las olas....) y encima escuchar sin poder mirarte. Parece que es más fácil escribir que decirlo…aunque prefiero tus ojos. Terry
¿QUE PASA CON EL TIEMPO?

... venerado y odiado, no hace más que recordarnos lo efímero de nuestras vidas…un segundo, un minuto, una hora, un día... recorro un camino lejano a mi tiempo, vivo suspendido en el espacio y sin ser consciente de los ojos que me miran.
Grito tu nombre por no tener otra forma de llamarte, uno, dos, tres...
... sigo sin oír el paso del tiempo…
Terry
Otra forma de leer
Al moverse a otra letra, los dos ojos se cruzan, lo que significa que los dos ojos se complementan en vez de fijarse en una letra tras otra conjuntamente. El cerebro recibe las dos imágenes y las funde a fin de procesar la información.
Los autores concluían que para que podamos leer correctamente un texto sólo es necesario que la primera y la última letra de cada palabra sean las correctas y que el resto de letras pueden variar de posición.
Podéis comprobar la certeza de su teoría leyendo el siguiente texto:
RoJo

Sueño una vez más que soy prostituta, y que me encanta respirar ese aire viciado del local donde trabajo. Cierro los ojos lentamente mientras me dejo llevar por la música de una forma casi descontrolada...
...Negro, rojo, rojo, rojo infierno, negro, calor, ¡mucho calor!.
Levanto la cabeza lentamente para no ver la cara de los que esa noche se han acercado para conseguirme, ni por vergüenza ni pudor, puro morbo.
Estoy realmente cansado de todo...
Terry
Artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en XL-Semanal.

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros.
Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.
No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado- a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.
De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.
Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana -que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.
Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente -recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española-. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos»
Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante.
Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio.
Cuánto más peligro tiene un imbécil, que un malvado.
Los políticos deberían comprometerse en sus programas electorales a llevar a sus hijos a un colegio público.
Las palabras se las lleva el viento
Dónde estáis. Actores y actrices, monologuistas y cuentacuentos, músicos y poetas... Seguimos esperando a aquellas personas que un día vinieron a nuestro café (¿recordáis los conciertos de los cantautores?) y se ofrecieron a formar parte de nuestro proyecto que no es otro que ofrecer una alternativa cultural y de ocio en un espacio con tan poca oferta como es Arcos. Todavía os estamos esperando.
esclavitud

Un asalariado hipotecado, es un esclavo de hoy en día.
(Aunque la mayoría no lo sepa)
Soñar
Soñar es recorrer el camino de la vida disfrutando del paisaje. Cuando se cumple alguno de nuestros sueños es como bajarte del coche, asomarte a un mirador en una alta cima, mirar a tu alrededor lentamente, sonreir y cerrar los ojos para respirar hondo.
Pero a veces cruzamos por la vida por un túnel, donde no hay más que hormigón para admirar. El único esfuerzo que tenemos que hacer es girar el cuello, mirar hacia delante y ver la luz al fondo. Esa luz que redescubre los sueños que dejamos atrás.
Igual de importante es darte cuenta de que no vas solo/a en el coche, llevas a uno o varios acompañantes, que con sus palabras, sus historias, sus chistes, sus preguntas, nos hacen olvidar (o lo intentan) la oscuridad del túnel. Pero a veces estamos tan enfrascados en mirar el hormigón con detalle, que no los escuchamos, no les prestamos atención e incluso podemos enfadarnos, mandándolos a callar y hacerles daño porque no nos dejan concentrarnos en las grises paredes.
Libre eres de mirar la pared, pero ¿tanto te cuesta girar la cabeza y mirar la luz que anuncia el regreso del paisaje?
Territorio Desértico

No soy yo quien ha escrito lo que sigue (si alguien sabe quién ha sido, que lo diga...)
Territorio desértico...
_____________________________
Luces en la noche; problemas en las regiones vitales.
Una, la cabeza que choca, aplastadas las tripas.
Estoy atrapado en un fuego cruzado que no comprendo.
No doy un duro por la representación de las mismas viejas escenas.
No doy ni un duro por lo que hay entre ellas.
Cariño, quiero el corazón, quiero el alma, quiero controlarlos ahora.
Habla de un sueño. Intenta hacerlo realidad
Te despiertas por la noche con un miedo tan auténtico...
Pasas la vida esperando por un momento que no acaba de llegar.
No pierdas el tiempo esperando.
Terreno desértico. Tienes que vivir en él todos los días.
Deja permanecer a los corazones rotos como el precio que has de pagar.
Seguiremos esforzándonos hasta que se entienda
Y este territorio desértico empiece a tratarnos bien.
Trabajando el campo hasta que tienes la espalda quemada.
Trabajando bajo la rueda hasta que aprendes cómo son las cosas.
Cariño, yo aprendí como son las cosas. Lo aprendí realmente bien ahora.
El hombre pobre quiere ser rico, el rico quiere ser rey,
Y el rey no se siente satisfecho hasta que lo controla todo.
Quiero salir esta noche. Quiero saber por qué me voy.
Creo en el amor que me das. Creo en la esperanza que puede salvarme.
Creo en la fe. Y pido que algún día ella me saque de este territorio desértico.
Para los que tenían un ideal, un profundo ideal,
Lo más profundo de sí mismos.
Que no es pecado estar alegre de que estés vivo.
Quiero encontrar una cara que no me atraviese con su mirada.
Quiero encontrar un sitio
Quiero escupir a la cara de este territorio desértico...
Monólogo: "Disculpe la espera"
MONÓLOGO
Hola. Perdonad un momento antes de comenzar el monólogo pero es que tengo que hacer una llamada a Telefónica. Me tenían que haber puesto el ADSL la semana pasada y no he tenido noticias de ellos. Ya saben, si no estás conectado a Internet con una línea de alta velocidad no eres nadie.
Disculpen. (Marcando el 1004)… Es sólo un minuto. Se oye una voz grabada: “Acaba de marcar el 1004, bienvenido a Telefónica de España. Si tiene un problema con su línea ADSL marque el 902555555, si quiere hacer otra consulta o gestión, por favor, dígalo claramente a continuación”.
- Si hola. Yo llamo porque la semana pasada pedí que me instalaran la línea ADSL y no ha venido nadie por aquí.
- (Vuelve a sonar la voz pregrabada). Disculpe, vuelva a repetir el motivo de su llamada. Alto y claro, por favor.
- (Gritando y separando las palabras). Ho…la. Lla…mo porque la sema..na pasa…da pedí el A..D..S..L.. y no me lo han ins..ta..la..do.
- (La voz pregrabada). Aguarde un momento, en un instante la atenderá uno de nuestros operadores.
- (Suena una musiquita de fondo). “En estos momentos todos nuestros operadores están ocupados, aguarde unos instantes”. (Emilio vuelve a dirigirse al público y les reitera las disculpas por la llamada y que sólo será un minuto). Al cabo de unos segundos. “Sí buenos días, le atiende Juan Alberto Bellón, ¿en qué puedo servirle?”
- Hola. Llamo para saber cuándo me van a instalar mi línea ADSL.
- Sí, por favor, ¿puede decirme con quién tengo el gusto de hablar?
- Me llamo Emilio.
- ¿Sus apellidos por favor?
- Gómez Pérez.
- ¿Me puede decir el número de su línea fija?
- El 956700900
- Señor Gómez, ¿La línea de Telefónica está a su nombre?
- No, al de mi padre.
- ¿Me puede decir el nombre y apellidos de su padre, por favor?
- Emilio Gómez Tenaz
- ¿Me dice también el DNI de su padre?
- El 4847737281Ñ
- ¿El domicilio donde quiere instalar la línea de ADSL, por favor?
- Corredera, 21 en Arcos de la Frontera
- Muy bien Don Emilio. Y me dice que quiere instalar una línea ADSL, ¿no es así?
- Sí, vamos de hecho yo les llamé la semana pasada para solicitarla y quedaron en que la instalaban ya, por eso les llamo.
- Muy bien don Emilio, disculpe unos instantes mientras miro su petición.
- Vuelta la musiquita. Emilio vuelve a hablar con los espectadores. Está algo enfadado. Comenta: “Hay que ver con estos de Telefónica, parecen la policía haciéndote un interrogatorio en primer grado”.
- (Cada diez segundos una voz le pide disculpas y que aguarde) Disculpe por la tardanza en breve volveremos a atenderle. Gracias.
- (Regresa el operador). Perdón por la espera don Emilio. Pues mire lo siento pero en su expediente consta que la petición está resuelta. Tendría que llamar al 1002, el teléfono de averías y preguntar allí.
- (Emilio ya está enfadado). ¡¿Que ya está resuelta?! Pero si nadie me ha llamado ni ha venido por mi casa a instalarme el maldito ADSL.
- Lo siento don Emilio pero en nuestro sistema consta como que su petición ya está resuelta. Sería el departamento de averías el que tendría que comentarle qué ha pasado con su línea ADSL.
- ¿Y me dice que tengo que llamar al 1002?
- Así es don Emilio. Pero antes quería proponerle la contratación de Imagenio, la televisión de Telefónica por ADSL. Los tres primeros meses son gratuitos y luego puede elegir un paquete desde 3 euros donde podría ver todas las cadenas generalistas, las autonómicas de todo el país y la televisión por TDT. Por algo más, tendría opción al pay per view para poder visionar partidos de fútbol y películas de estreno, 85 cadenas donde ver películas, series y todo tipo de documentales. ¿Qué le parece don Emilio?
- Pues mire, hasta que no tenga lo del ADSL resuelto no pienso contratar nada más.
- Muy bien don Emilio, por favor no cuelgue todavía. Le van a hacer unas preguntas sobre la ayuda que le prestado. Buenos días y gracias por llamar a Telefónica.
- Por favor, del 1 al 9 valore el grado de satisfacción de las respuestas de nuestros operadores a su llamada. Si nuestro operador le ha ofrecido algún producto para mejorar sus comunicaciones marque el 1. Muchas gracias por su colaboración. Buenos días.
- Disculpen de verdad. Ya sé que están esperando que comience el monólogo pero es que este tema me corre mucha prisa. Voy a hacer la llamadita al 1002 y ya me pongo con ustedes.
- (Emilio marca el 1002). Sí hola…. (Emilio se interrumpe para escuchar la voz pregrabada de Telefónica).
- Bienvenido a Telefónica de España. Si tiene una avería en su línea ADSL por llame al 902555555. Si tiene otra avería dígala alta y clara a continuación.
- Hola. Me llamo Emilio, acabo de llamar al 1004 para ver qué pasaba con la instalación de mi ADSL y me han dicho que mi petición ya estaba resuelta y que les llamase a ustedes.
- (La voz programada). Lo sentimos pero no hemos entendido su petición. ¿Puede repetirla alto y claro, por favor?
- ¡Que quiero mi ADSL coño!
- Buenos días. Le atiende José Martín, ¿en qué puedo atenderle?
- Mire, acabo de hablar con sus compañeros del 1004. Yo solicité la instalación de una línea ADSL hace una semana y no ha venido nadie. Me han dicho que hable con ustedes porque mi petición dicen que consta como resuelta y es evidente que no lo está.
- Muy bien. Por favor, dígame el número de teléfono fijo para el que solicita el ADSL.
- El 956700900.
- El nombre del titular de la línea, por favor.
- Mi señor padre. Emilio Gómez Tenaz.
- Gracias. ¿El DNI?
- El 4847737281Ñ
- ¿Y la dirección, por favor?
- Calle Corredera, 21 en Arcos de la Frontera, Cádiz, España, Europa… Por favor, esto ya me lo han pedido en el otro sitio. ¿Es que no tienen forma de pasarse los datos de operador a operador y no volvernos locos a los usuarios?
- Disculpe don Emilio pero los requisitos para comprobar la identidad del titular de la línea son estos. Muy bien, y me dice que ha solicitado una línea ADSL.
- Así es. Hace una semana.
- Estupendo. Un momento, por favor,
- (Vuelta la musiquita de fondo y los mensajes de disculpen la espera, enseguida estamos de nuevo con usted). Hola de nuevo Don Emilio, lo sentimos pero en estos momentos el sistema informático está caído y no puedo revisar sus solicitudes. Si hace el favor de llamarnos dentro de unos minutos. Pero antes quería proponerle la contratación de Imagenio, la televisión de Telefónica por ADSL. Los tres primeros meses son gratuitos y luego puede elegir un paquete desde 3 euros donde podría ver todas las cadenas generalistas, las autonómicas…
- (Emilio lanza un grito desesperado y cuelga el teléfono). No me lo puedo creer, no me lo puedo creer. Odio a Telefónica, a los contestadores automáticos, a los operadores y hasta a la propia ADSL. A la mierda la línea ADSL.
- Discúlpenme señores pero como comprenderán, después de esta experiencia no me ha quedado cuerpo como para hacerles un monólogo. Lo siento y gracias.
Ángel Quero
Monólogo ¿Estamos seguros?
Hola a todos los paseantes que deambulan por el espacio de Plumabierta. Soy Ángel, uno de los propietarios de Puerta del Sol. Estoy escribiendo un monólogo que espero pueda ser representado próximamente en nuestro café. Como agradecimiento, quería daros la oportunidad de leerlo antes que a nadie. Está calentito. Espero que os guste.
MONÓLOGO ¿ESTAMOS SEGUROS?
Supongo que todos los presentes tienen un seguro. Es más, estoy completamente seguro que la mayoría tiene contratado más de uno. Ahora lo normal es que cuando vas a pedir un crédito hipotecario, y ¿quién no tiene una hipoteca en su vida?, te obliguen a suscribir un seguro de hogar y otro de accidentes. Los bancos son así, siempre mirando por nosotros.
La cosa es que como la mayoría de las veces te obligan a contratarlos no sabes bien para cuándo te sirven ni para qué cosas. Tú los tienes ahí y un buen día se rompe algo de casa y es cuando dices: “¡Oye, espera, voy a ver los papeles del seguro. A lo mejor esto entra y nos lo arreglan!”.
Pues bien. No sé si se han tomado alguna vez la molestia de coger su póliza, leerla e intentar comprender qué cosas (contingencias, como dicen ellos) son las que su seguro cubre y cuáles no. Vamos, intentar saber en qué cosas nos va a echar un cable la aseguradora y en cuáles nos va a decir que nos lo arreglemos nosotros mismos.
Yo lo he hecho. Un día se nos rompió una puerta de paso de la casa y llamé al seguro para ver si nos la arreglaba. Yo me sentía optmista. El primer contacto con el librito que acompaña a la póliza daba la impresión de que toda nuestra vida estaba asegurada. Continente, contenido, daños estéticos, responsabilidad civil, robo… Así que, como les decía, llamé por teléfono.
¿Qué qué paso? Como imaginarán la respuesta fue:”¡No!, lo siento. Esa contingencia está recogida en las excepciones. Página seis, artículo 3.1. Para que les cubriese deberían tener contratada la póliza modalidad platinum”.
Mi sorpresa no fue tanto que me dijeran que no, sino lo que leí al coger la póliza para comprobarlo. Ahí fue donde me di cuenta que el grosor del librito de la poliza se debe efectivamente a las excepciones. Hay más espacio dedicado a explicar las cosas que se quedan fuera de cobertura, lo que llamamos habitualmente “la letra pequeña”, que el que se dedica a las que realmente entran.
Efectivamente. La rotura accidental de una puerta no se cubría pero, y aquí entramos en la parte curiosa de los seguros, sí lo habría hecho si el daño lo hubiera provocado, y lo digo literalmente, tal y como viene escrito en la póliza: “una aeronave u otros objetos y ondas sónicas o turbulencias producidas por ellos”.
Vamos, que puedo estar tranquilo. Si un avión, trozo de meteorito o una onda sónica (esto me suena a los superpoderes de los cuatro fantásticos o Superman) afecta a mi casa, el seguro estará ahí para sufragar todos los gastos. ¡Supermanes del mundo, ya no os temo!, mi seguro me salvará de vuestras fechorías.
¡Hay que ver cómo son las aseguradoras! No te arreglan una puerta rota por un accidente casero pero te aseguran contra los daños de que te caiga encima un trozo de la estación espacial MIR. Claro, lo que debí hacer es contarlo de otra manera, algo así como: “Hola señorita o señorito: Mire, acaba de entrar una nave estelar por la ventana y ha chocado contra la puerta. La nave ha repostado y ya se ha ido pero la puerta me la han dejado echa puré”. Entonces es cuando me hubieran hecho caso y me habrían reparado los desperfectos.
De la misma forma leí que podíamos estar tranquilos si se nos ocasionaba algún daño por actos de vandalismo, acciones tumultuarias y huelgas legales. Vamos, que si entra en tu casa una banda de orcos asesinos o una manifestación (eso sí, legalmente autorizada) convocada por “Ce Ce OhOh” (como decía Urdaci, aquél presentador de televisión) y te rayan el parqué con las hachas y las pancartas no tienes porqué preocuparte que el seguro está ahí. Pero como lo fastidies moviendo el tresillo para poder pintar la pared, la cagaste burlancaster. Ya saben, nueva llamadita:
-“Hola. Que soy el cliente de la nave estelar. No se lo van a creer pero ayer aparecieron por aquí Frodo, Légolas y de pronto se empezaron a pelear con un montón de enanos. Me han dejado el parqué para acuchillar de nuevo”.
- “¿Qué si tenían permiso municipal para manifestarse? No hombre, yo creo que esto entra dentro de acción vandálica o tumultuaria. Llevaban hachas y espadas, ¿sabe?”.
Mi seguro también nos cubre el robo de joyas y dinero. Eso al menos creía yo antes de leer con atención la maldita póliza. Porque, para que te cubra realmente de un posible hurto debes tener: Primero, un sofisticado sistema electrónico de seguridad y, segundo, una caja fuerte de al menos cien kilos, construida de acero templado, empotrada en la pared y con varios dedos de cemento armado alrededor. Vamos, que para tener estos medios de seguridad debería antes vender todas mis joyas. Eso sí, luego ni la banda del Clooney y Brad Pitt se atrevían a poner un dedo sobre mis pertenencias.
Una de las cosas buenas que tienen los seguros del hogar es que, en principio, también estamos amparados para poder hacer uso de los servicios jurídicos que nos proporciona el seguro de responsabilidad civil. Vamos, que si tienes un problema legal, en teoría te pagan a un abogado y los gastos que conlleve un proceso judicial que emprendas.
Eso sí, si nos fijamos en las excepciones veremos que no nos ayudarán para afrontar las cosas más comunes: sanciones de tráfico, es decir, las multas; reclamaciones a compañías proveedoras de energía (gas, electricidad, teléfono, agua); ni aquellas que tengan que ver con la Administración (Hacienda o ayuntamientos, por ejemplo), o la jurisdicción laboral (los problemas del curre) o los problemas que tengamos con empresas constructoras.
Es decir, que el 95 por ciento de las cosas que nos pueden afectar negativamente en nuestra vida no tienen defensa por parte de nuestro seguro. Para poder hacer uso del seguro de responsabilidad civil hay que vivir en una cueva, en medio de campo, sin coche y no trabajar por cuenta ajena, o sea, ser un hombre del Neardental o, si nos trasladamos a tiempos más modernos, convertirse en un okupa.
Qué le vamos a hacer. El seguro del hogar y de responsabilidad civil son así. Pero al de vida no se queda atrás. Oye, que tienen todo previsto. Qué listos son estos señores que escriben la letra pequeña de los seguros. Por ejemplo, no se te ocurra suicidarte en el primer año de vigencia del seguro que no te lo pagan. Y otro dato a tener en cuenta, tampoco te cubre si el accidente es haciendo navegación submarina (lo siento comandante Custeau) o en viajes de exploración (lo siento Willie Fog) o formando parte de una prueba deportiva (por eso nunca he querido formar parte de ningún equipo).
Para el tema del seguro de vida han hilado tan fino que establecen el dinero que te tienen que dar según lo que afecte un accidente a cada miembro de tu cuerpo. Que te cortas un dedo, pues según qué dedo, si es de la mano o del pie, y cuántas falanges te hayas cargado, te ofrecen una suma de dinero. Ellos tienen un cuadro que llaman de invalidez. Según lo que te haya pasado, pues así te cotizan.
Contemplan desde la pérdida del dedo gordo del pie y todos y cada uno de los de las manos hasta la pérdida del olfato y del gusto. Eso sí, si te mueres por SIDA, te da un síncope, una embolia, sufres una hemorragia o la palmas de una enfermedad profesional, lo sentimos pero el seguro ya no corre con los gastos. A ver, que si hay que morirse por favor elijan alguna forma original de hacerlo. Por cierto, si el deceso ocurre en un accidente de coche, ya sea como conductor o como peatón, asegúrese de no haber bebido porque si supera los límites legales, tampoco hay compensación. Ya lo decía Stevi: “Si bebes no cobras”, aunque estés asegurado.
Eso sí, yo que soy de natural optimista, en el tema de seguros lo esencial creo que lo tengo cubierto. Si choca una aeronave, la de Star Trek, un suponer, contra mi casa y te la deja como el castillo de Espera, y uno de los fragmentos de la nave te corta el dedo gordo del pie derecho, no hay de qué preocuparse porque, además de correr con los gastos de reconstrucción, te pagan un 20 por ciento de la póliza de vida por el dedo.
Pero fijaos cómo estos de los seguros piensan en todo y no se les escapa nada. Figúrate tú, en ese trance, con la casa demolida y sin el dedo gordo del pie. ¿Qué es lo primero que pone a mi disposición la compañía aseguradora? No os lo vais a creer: un aparato de televisión y vídeo durante quince días. Quién puede pedir más. Bueno sí, que en lugar del vídeo me presten un DVD, que el vídeo ya parece cosa del pasado, ¿no?.
Ángel Quero
Años y más años...
... Y por más que pasen me hace feliz (y mucho!) encontrarme con la sonrisa de mis amigos. En el momento que decides dejar tu tierra no eres consciente, del todo, de lo que ello implica. Sabes que será duro. Sabes que empezar no será fácil. Pero no te imaginas que también lo será continuar (y no sólo empezar...).
Podría hacer la cuenta (de hecho, hace años que la llevo contando...) pero no me apetece. Sé que son muchos ya... y tengo la sensación (a veces horrible) de que quedan muchísimos más.
Gracias a Dios (en ocasiones me gusta darle las gracias... culparle de todo lo demás es más cotidiano) voy teniendo la ocasión (que se va repitiendo) de volver a mi tierra. Y en esas ocasiones vemos nuestro crecimiento (manera diplomática de llamar al hecho de envejecer). Nuestros kilos de más... nuestros pelos de menos... nuestra estabilidad laboral... nuestra inestabilidad hipotecaria... Pero ellos siguen ahí.
Pasan los años (esto ya lo he dicho) pero se siguen alegrando de verme y yo de verlos. Van apareciendo, a veces, de manera casual y otras más intencionada. Kiko... Pérez (qué raro es ver la zeta que nunca pronuncio) Pedrín (me cuesta quitar el diminutivo) David, Jorge, Faro... La lista no es excesivamente larga... eso no es importante. Y lo que me sigue sorprendiendo es que no pierden la oportunidad de hacer el bien.
Uno va haciendo lo que buenamente puede. Tiene ilusiones y las comparte. Hay quien las pone en un blog y hay quien intenta lo que, en nuestro país, parece una misión imposible. Cantarlas y esperar que alguien diga que le gusta y que está dispuesto a pagar por ello. Pero centrándome en el tema, no quiero perder la ocasión de este espacio para daros las gracias a todos. A los que recomendasteis mi trabajo y a los que os dejasteis llevar por la recomendación. En ambos casos sé que lo hicisteis de corazón y espero no haberos defraudado. Creo que al final lo importante es el fundamento de este blog: compartir.
Abrazos para todos sin dejarme a nadie.
Julián Candón.

