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YA ES NAVIDAD

YA ES NAVIDAD

Abrió los ojos lentamente. Estaba oscuro. Y con la torpeza típica del que está despertando, primero vislumbró los números digitales en rojo de su radio-despertador (07:11), luego sintió el frío típico del invierno.

“Qué pronto - pensó mientras su cabeza procesaba datos lentamente - Ah, sí, he de coger el tren a las ocho y media. Llegar a casa, saludar a todo el mundo, comer hasta reventar, beber hasta caer al suelo, hacer regalos a diestro y siniestro, pasar la tarde en el sofá viendo fotos antiguas, aguantar las preguntas sobre el trabajo y las novias, ver la tele y, por la noche, vuelta a empezar el ciclo.Ya es Navidad, no hay dudas. Qué horror” ..

Se acurrucó y se dio cinco minutos más y, lo juró, se levantaría. Volvió a abrir los ojos. Algo no encajaba... Tenía los regalos, la maleta hecha desde la noche anterior, había arreglado todos sus asuntos urgentes para no tener que pensar en volver antes... .

No era eso. Lo que le perturbaba era algo de la habitación. Lo estaba oyendo hacía rato pero no se había percatado estando medio dormido. Se despertó del todo: oía una respiración a su lado. Suave, pausada. La de alguien que duerme a gusto. Alargo la mano a su espalda sin girarse. Tocó un cuerpo caliente. De hecho toda su experiencia en asuntos de cama, no mucha, le gritó al unísono que era, más concretamente, un muy caliente pecho femenino. .

El grito fue psíquico pero el pecho pareció oírlo tan perfectamente como si hubiera utilizado un megáfono.
“¿mmmffghhnnn...?” - dijo el pecho, demostrando que los pechos, sobre todo estando dormidos, pronuncian fatal la frase “¿qué hora es?”-. “Ya es de día” - contestó atónito su interlocutor, haciendo acopio de valor y girándose para ver adónde estaba pegado ese pecho parlanchín -..

La idea “una mujer en mi cama” no es extraña a la mayoría de personas que tienen cama ni tampoco a algunos hombres casados. Pero para una inmensa minoría es un concepto extraño, más que nada por no ser habitual en absoluto. Y allí estaba ella, un hermoso concepto, en mi cama. .

“¿Aún tienes tiempo?” - pronunció esta vez correctamente aquel pecho a una mujer pegado -. .

Antes de que pudiera preguntar la sandez“¿tiempo para qué?”, el “que” ya estaba pasando. Revoltillo de mantas, manos ávidas de reconocimiento corporal ajeno, color allá dónde había frío y la extrañeza convirtiéndose en pasión matinal: dulce, irreal, húmeda y sutil. .

“Todo el tiempo del mundo”- respondió para sus adentros mientras miraba de reojo el reloj que marcaba ya las 09.46 -.
“Ya es Navidad, no hay duda. Qué bien”.

Felices Fiestas,

y  un bonito y lindo 2009.

   Terry                        

 

2 comentarios

erpereh -

Tarde, pero añado un comentario: ¡BRAVO, BRAVO...!

Miguel -

Muy bueno, si no le hubieras puesto tu nombre, tambien hubiera sabido de quien era :D